Paqui Navarro Ingeniero agricola de Hortamar

 

PaquiNoticiaEntrevista al Ingeniero agrícola de Hortamar Paqui Navarro.

Desde el año 1990, Paqui Navarro,tiene vinculada su trayectoria profesional al campo.Tras terminar la carrera de Ingeniero Técnico Agrícola en Sevilla comenzó como peón, ya que “las mujeres no lo teníamos fácil, estábamos muy pocas”. Por ello, tuvo que desplazarse a Murcia y Granada para adquirir experiencia y conocimiento en diferentes áreas de trabajo como una casa de semillas o un almacén agrícola. Paqui Navarro forma parte del departamento técnico de Hortamar desde hace doce años. “Soy de Abrucena y siempre me ha gustado el campo. Mis padres son agricultores y cuando uno de mis hermanos estudio la ingeniería me llamaba mucho la atención lo que me contaba. No fue fácil, ya que en clase estábamos en torno a un 15% de mujeres. Pero a mí me gustaba más eso que ser enfermera o maestra”, explica.

Fue en el año 1994 cuando Paqui regresó a Almería para probar suerte en los invernaderos. Para ello estuvo durante algún tiempo con un amigo que era técnico de campo. “Quería aprender cómo eran los cultivos, ya que no es lo mismo la teoría que la práctica. A partir de ahí me surgió un empleo y al poco tiempo entré por primera vez en el departamento técnico de una cooperativa•, indica y añade, que “me sigue gustando el campo y mi trabajo”.

En más de dos décadas, el campo ha vivido una gran evolución, tanto a nivel técnico y de cultivos como generacional. “En su inmensa mayoría en el campo los gestores de las fincas son hombres, pero sí he visto un cambio y es que ahora se respeta al perito seas hombre o mujer. Cuando yo comencé, tras hablar con el agricultor y asesorarle, llamaban por teléfono al técnico hombre para ver si era correcto lo que le habíamos indicado”, afirma.

Experiencia Está claro, que la confianza que deposita el agricultor entre hombres y mujeres ya es prácticamente la misma. Paqui reconoce que la relación que ha tenido con ellos durante todo este tiempo ha sido bastante buena, y es que tal y como dice “empezaron tratándome como a una hija, luego si veían que sabías y que te preocupabas por el cultivo, confiaban en ti”. Esta técnico considera que los agricultores tienen más fama de ser cerrados de lo que en realidad son. “Quizás pueden ser desconfiados porque trabajan con mucha gente, pero realmente son muy abiertos. Lo de ser mujer casi diría que a veces ha sido una ventaja, también a nivel de compañeros que nos han tratado mejor a las pocas mujeres que estábamos. No digo con ello que lo hayamos tenido más fácil, pero tampoco creo que haya sido más difícil”, apunta. Respecto a su trabajo en la cooperativa, Paqui considera que su labor está reconocida, y es que tanto hombres como mujeres están al mismo nivel. En ningún momento el sexo en este caso influye en la valía, y es que en profesiones como la que desempeña, la presencia femenina se ha multiplicado en los últimos años. Paqui Navarro tiene una hija de 18 años y un hijo de 14 años. Una vida familiar que ha tenido que compaginar con su profesión. “Si tuviera que volver a hacer todo lo que he hecho, lo volvería a hacer. Entiendo que no he tenido mucho tiempo para mí, ahora es cuando estoy disfrutando. Es importante que la mujer se realice tanto a nivel personal como profesional”, destaca.

Día a día En su quehacer diario, Paqui Navarro visita cultivos de los agricultores socios de Hortamar. En su mayor parte el trato es con hombres, pero también hay algunas mujeres que están solas y que hacen el trabajo al mismo nivel. Sin embargo, el protagonismo de la mujer es bastante inferior. “Hay muchas agricultoras que están en la finca prácticamente el mismo tiempo que su marido, y aquí sí que se cumple el estereotipo. Porque ellos son los que planifican y ordenan, a la mujer no sé le trata como realmente debiera. Quizás no lo pelean, pero en la mayor parte de los casos van a la finca solo a trabajar”, señala. Desde los años noventa hasta la actualidad el sector ha sufrido una gran evolución. “Me está dando un poco de miedo, todo es muy rápido. Se aumenta la superficie casi de forma descontrolada, perdiendo el carácter familiar del invernadero. A nivel de tecnificación aún tenemos grandes carencias. Hay que mejorar la calidad de vida de los agricultores con nuevas inversiones en su lugar de trabajo”, añade Paqui.

“Ahora está entrando una generación de gente joven, de alrededor de treinta años. Me gusta mucho trabajar con ellos, tengo muy buena relación, ahora les estoy enseñando yo. Se ha invertido el papel. Muchos de ellos están dispuestos a mejorar, y nosotros desde Hortamar también estamos impulsado estos avances para fomentar la mejora de las estructuras y de la calidad de los productos. El campo es un círculo en el que si todos aportamos, todos mejoraremos”, concluye Navarro.

Entrevista realizada por R. Perez de Agricultura 2000

Fuente: http://www.lavozdealmeria.es/agricultura2000/publicaciones.ASP

 

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